Escuela Viva · Programa Piloto
Un programa de ocho encuentros donde la fotografía se convierte en práctica de presencia, física y materia viva.
Inicio online
Martes 19 de mayo
Presencial
Fecha a confirmar
4 clases online
$20.000
La fotografía no captura la realidad. Ella revela lo que el observador ya sabe mirar.
Este programa parte de una premisa simple: la forma en que habitamos nuestro cuerpo determina lo que somos capaces de ver.
Antes de hablar de ISO, diafragma o velocidad de obturación, preguntamos: ¿desde dónde miras? ¿Cuál es la calidad de tu atención?
Técnica y presencia no se oponen. Se necesitan.
La postura, el enraizamiento y la respiración afectan la calidad de la mirada. El eje vertebral como trípode orgánico. Lo que la física cuántica llama "efecto observador" comienza en la columna.
Lo que elijo incluir en el cuadro no es neutral. El encuadre crea, no registra. Como es adentro, es afuera: la percepción organiza la materia antes de que el lente la fije.
El frottage, el tacto directo con corteza y piedra, activa capas de percepción que la cámara sola no alcanza. El carbón como primer revelador; la imagen digital como su eco.
Cada clase es un territorio. Algunos se recorren en el aula, otros en el bosque. Todos exigen presencia completa.
El mismo árbol es fotografiado por cada participante desde el mismo punto. Se comparan los resultados. La pregunta no es "quién tiene mejor técnica" sino: ¿qué parte de vos eligió ese encuadre?
Fotografío para descubrir lo que algo es, no solo cómo parece. Su práctica de meditación y fotografía como una sola cosa.
Teatros y mares: la luz como el único actor real en la escena.
El diafragma como metáfora directa del observador cuántico: lo que enfocás existe, lo demás se difumina. No como verdad ontológica absoluta, sino como estructura de percepción.
Lo pequeño y cotidiano vuelto luminoso. El foco como acto de amor hacia lo singular.
Multitudes como niebla, el tiempo como materia. La lenta exposición convierte el movimiento en sustancia.
Como es arriba, es abajo: buscar en el bosque micro-estructuras que reflejen macro-patrones. El ritmo de una raíz y el de una constelación. La espiral en la caracola y en la galaxia. Fotografiar esa correspondencia.
El Sistema de Zonas como intento de dominar el tiempo tonal. La técnica al servicio de la emoción.
El frottage es un acto de testimonio pre-óptico. Antes del lente, el papel y el cuerpo ya negociaron con la materia. La fotografía que viene después no es la primera mirada: es su confirmación.
El carbón es el primer revelador. La luz del sensor, el segundo.
Color en la naturaleza como acto político y contemplativo. El detalle como portal.
Cada participante trabaja en la modalidad que más resuena con su sensibilidad. El facilitador rota. No hay jerarquía entre técnicas.
La pregunta conductora: ¿qué tipo de atención requiere este modo de mirar?
El carbón es materia que toca materia. El sensor es luz que registra luz. En el primer caso, el cuerpo es el intermediario; en el segundo, la velocidad de la luz.
Pero ambos procesos comparten algo: la elección del momento. El instante en que decidís que esto, ahora, merece ser guardado.
Esa decisión no es técnica. Es existencial.
El colodión húmedo como alquimia literal. La imperfección como verdad. El tiempo que se inscribe en la materia.
Completá el formulario y recibís un 10% de descuento en tu inscripción. Cupos limitados.
Online · 4 clases
$20.000
$18.000 con descuento
Inicio: Martes 19 de mayo
Presencial · Bosque
Próximamente
Fecha a confirmar
Formulario de inscripción
Al inscribirte por este formulario recibís un 10% de descuento sobre el valor del programa.
La fotografía no congela el tiempo.
Ella demuestra que el tiempo siempre estuvo ahí, esperando que alguien lo notara.
La cámara no crea la imagen.
Ella revela lo que el ojo ya eligió, en el instante en que el cuerpo se detuvo a prestar atención.
Escuela Viva · Programa de Fotografía Consciente · 2025